
“… Desde los pueblos ancestrales de la región, se cuenta que estos imponentes montes, a los que por su grandiosidad se les atribuía y aún atribuye la calidad de Dioses, toman también formas y actitudes humanas. Así, el Imbabura es el “Taita” (padre en lengua kichwa) Manuel Imbabura, hombre fuerte de edad madura que suele escaparse cubierto por un ancho sombrero y buscar en las noches a la “Mama” (madre) María Isabel Cotacachi, mujer igualmente madura que suele cubrirse de una corona blanca (las nieves de su cumbre) y forman una pareja. De su relación tienen un hijo, el Yanaurcu, que está cerca de la Mama Cotacachi. En el imaginario tradicional de los pueblos de la zona se dice que cuando hay tormentas con rayos, truenos y fuertes
Al parecer hoy es un día de amor y armonía entre el Tayta Imbabura y la Mama Cotacachi contamos con un día soleado alegre.. perfecto para la nueva aventura que emprenderemos.. Nuevamente nos ha tocado levantarnos muy temprano y con mucha energía dispuestos a conocer la flora y fauna de los bosques que rodean al Imbabura y por supuesto con ganas de llegar a la cumbre. Estamos embarcados en nuestro transporte y n
“Blanca” Ibarra, ciudad tranquila con ambiente familiar que nos recibe y nos guía en el camino hacia nuestro objetivo. Vamos avanzando y ante nosotros hermosos paisajes laderas, cultivos, estamos más cerca del volcán Imbabura con una altura de 4610 msnm, en este lugar en épocas de sequía o cuando demoran las lluvias, las comunidades realizan rituales en el cerro o en los lugares sagrados a su alrededor como por el Rumihuantuk. El bus se detiene y es el momento de empezar nuestra caminata un poco de calentamiento y con nuestra mochilas avanzamos por la carretera, luego tomamos un atajo, el camino esta empinado se puede ver pequeños bosques, hermosas laderas, entonces a algunas personas nos sorprende la altura y recordamos que es necesario “pedirle permiso a la Montaña” para que nos reciba y nos permita cumplir nuestro objetivo, el día
y toman aire.